A mi ego le apetece el éxito. Casi diría que lo necesita. El aplauso, la valoración , el afecto, la comprensión. A mí no me importa nada. Lo único que me interesa ahora es resolver los cuadros que tengo entre manos. Eso es lo que me importa verdaderamente. Una vez terminados y abandonados para siempre , tendré que volver a empezar. Siempre empezar y siempre aprender y tratar de evolucionar. Está reflexión y este ordenamiento interior me mantiene en una posición de tranquilidad. Hago lo que hago porque es lo que quiero hacer y lo hago como puedo. No puedo pedirme màs.
El halago no pinta mis cuadros . Cualquier otro anterior parece mejor. Está resuelto y abandonado. A veces me incomoda volver a ver algún cuadro del pasado y en otras ocasiones son encuentros sorprendentemente amables. Ninguno me produce la desazón del presente. Cada nuevo cuadro es una desilusión final por una u otra razón. También con eso se convive. Es un asunto extraño. Lo que importa es que el nuevo cuadro sin resolver contiene la esperanza entera y todas las posibilidades abiertas. Según avanza hacia su resolución, la esperanza va siendo una y las posibilidades, una tambièn.
3 comentarios:
Dos paisajes. Las tres montañas sagradas y tres nubes. Óleo sobre tela y óleo sobre papel , este último es de mi colección particular.
A mi ego le apetece el éxito. Casi diría que lo necesita. El aplauso, la valoración , el afecto, la comprensión. A mí no me importa nada. Lo único que me interesa ahora es resolver los cuadros que tengo entre manos. Eso es lo que me importa verdaderamente. Una vez terminados y abandonados para siempre , tendré que volver a empezar. Siempre empezar y siempre aprender y tratar de evolucionar. Está reflexión y este ordenamiento interior me mantiene en una posición de tranquilidad. Hago lo que hago porque es lo que quiero hacer y lo hago como puedo. No puedo pedirme màs.
El halago no pinta mis cuadros . Cualquier otro anterior parece mejor. Está resuelto y abandonado. A veces me incomoda volver a ver algún cuadro del pasado y en otras ocasiones son encuentros sorprendentemente amables. Ninguno me produce la desazón del presente. Cada nuevo cuadro es una desilusión final por una u otra razón. También con eso se convive. Es un asunto extraño. Lo que importa es que el nuevo cuadro sin resolver contiene la esperanza entera y todas las posibilidades abiertas. Según avanza hacia su resolución, la esperanza va siendo una y las posibilidades, una tambièn.
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